Publicación original de Peter Krol, traducida por Sarah Oiler
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He discutido que todos tienen un método para estudiar la Biblia, sin importar si es consciente o no. Entonces, aquí está lo mío.
El acrónimo OIA resume el método:
- Observación – ¿qué dice?
- Interpretación – ¿qué significa?
- Aplicación – ¿cómo necesito cambiar?
Puedes replantear estos tres pasos así: qué, por qué y ahora qué? O de nuevo así: qué dijo el autor original? ¿Qué significó para el público original? Y qué significa en nuestro contexto?
Knowable Word no inventó este método. Es un método viejísimo. Los Seminarios lo llaman “el método gramático-histórico de la interpretación bíblica,” pero ese título puede ser intenso y dar miedo a mucha gente. Otros tratamientos populares lo llaman “el método inductivo de estudio bíblico,” pero yo pienso que eso es un uso erróneo desafortunado del término maravilloso de “inductivo” del campo de la lógica. Entonces, yo prefiero llamarlo simplemente “OIA.”
Lo maravilloso del método OIA es que permite al texto hablar a nosotros, en vez de nosotros leyendo nuestros propios significados en el texto. Lo bonito del método OIA es que se puede enseñar en el seminario y ser súper profundo, o se puede enseñar a los niños más chiquitos y les permite conocer al Señor por su palabra también.
He explicado el método con más detalle en otras publicaciones, pero para este resumen, nota lo que pasa si perdemos cualquier parte del método.
Si desatendemos buena observación de lo que dice el texto, no tenemos un fundamento verdadero desde lo que podemos conocer a Cristo. Tenemos intenciones buenísimas, pero en todas las direcciones incorrectas. Somos la gente que no puede observar qué fin de semana fue el cambio del horario de verano, y llegamos a la iglesia una hora después de todos los demás. Un ejemplo de pobre observación de la Escritura se encuentra en Lucas 24:25-27.
Si desatendemos buena interpretación de lo que significa el texto, es posible que no sepamos si lo que creemos o hacemos es bíblico o no. Es posible que estemos honrando al Señor o no. No sabremos con certeza hasta que conozcamos a él cara a cara. Un ejemplo de pobre interpretación de la Escritura se encuentra en Marcos 12:24.
Si desatendemos buena aplicación de cómo debemos cambiar, somos como los constructores tontos que construyen sus casa sobre la arena. Somos digno de lástima. Hablamos con la boca pequeña con Cristo, pero nuestros corazones están lejos de él (Mateo 15:8-9). Dios quiere hacernos más como Jesús (Romanos 8:29), y no descansará hasta que su Palabra logre este deber (Isaías 55:10-11).
Para ver mucho más detalle del método OIA, lee mi serie de publicaciones se llama Cómo Estudiar la Biblia.




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