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Publicación original de Peter Krol, traducida por Sarah Oiler
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La interpretación ocurre cuando descubrimos por qué un pasaje dice lo que dice. No logramos interpretar bien cuando nos falta entender por qué un pasaje dice lo que dice.
El obstáculo principal para la interpretación excelente es la observación.
Por supuesto, no creo que la observación sea una mala cosa. Ya he escrito sobre cómo debemos valorar la observación cuidadosa. La observación descuidada causa directamente una interpretación incorrecta.
Sin embargo, al estudiar la Biblia, no puedes quedarte en la fase de observación. Es fácil creer que has estudiado la Biblia cuando, en realidad, solo la observas.
Por ejemplo, mucha gente usa Romanos 1:18-32 para mostrar que la humanidad es pecadora. ¡Una observación excelente! Pero, ¿por qué Pablo hace todo lo posible para demostrar cuán pecadora es la humanidad? Quizás es porque quiere armar un caso contra el lector de forma lenta e imperceptible. “Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás” (Romanos 2:1, NVI).
Encontramos otro ejemplo en Filipenses 4:4-9. Este pasaje está lleno de dichos lindos que los cristianos citan con frecuencia. Nos encanta “alegrémonos siempre en el Señor” (Filipenses 4:4, NVI). Nos consuela presentar nuestras peticiones a Dios, con oración y ruego (Filipenses 4:6).
Esas son buenas observaciones. Pero, ¿por qué están aquí estos versículos? La iglesia de Filipos estaba pasando por una ruptura grave entre dos mujeres prominentes (Filipenses 4:2-3). Por esta razón, Pablo envió instrucciones a uno de sus compañeros en la iglesia para resolver el conflicto. Lee Filipenses 4:4-9 con esta perspectiva, y el pasaje cobra vida.
Las narraciones del Antiguo Testamento nos dan un último grupo de ejemplos. Al observar estos relatos, es posible que nos demos cuenta de todo tipo de personajes para imitar o evitar, pero todavía nos falta seguir con la interpretación. Ver a estos personajes como ejemplos no está mal (mira 1 Corintios 10:11), pero es demasiado fácil quedarse solo en la observación. ¿Por qué están allí estos relatos? Para mostrarnos a Jesús, por supuesto (Juan 1:45, Lucas 24:44-47). Lo importante, cada vez, es descubrir cómo.
Recuerda que no debes permitir que la familiaridad estorbe tu observación. Y no permitas que la observación estorbe tu interpretación.




