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Publicación original de Peter Krol, traducida por Sarah Oiler
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Pensamos que la aplicación rica es complicada, pero Jesús mostró que puede ser bastante sencilla.
“Uno de ellos, experto en la Ley, le tendió una trampa con esta pregunta:
—Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la Ley?
—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”—respondió Jesús—. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a este: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.” (Mateo 22:35-40, NVI).
La frase “toda la Ley y los Profetas” es muy completa. Jesús dijo que todo lo que Dios quiere que hagamos se resume en dos cosas: amar a Dios y amar al prójimo.
Estos dos mandamientos muestran dos direcciones en las que podemos aplicar cualquier pasaje bíblico: hacia dentro y hacia fuera. Podemos esforzarnos por llegar a ser personas más semejantes a Cristo, que amen a Dios más apasionadamente (aplicación hacia dentro), y podemos procurar ser personas de influencia más abnegadas que amen a los demás como Cristo nos ha amado (aplicación hacia fuera).
Por ejemplo, Efesios 6:4 tiene una aplicación práctica inmediata hacia dentro para los padres: ser un padre más paciente, cariñoso, y semejante a Cristo con tus hijos. Instruirlos y disciplinarlos en los caminos del Señor. Podríamos ser más específicos, pero pienso que entiendes la idea general.
Sin embargo, llevar tu aplicación hacia fuera profundizará tu conocimiento sin importar si eres varón con hijos en casa o no. ¿Cómo puedes ayudar a los padres alrededor de tí para que sean padres mejores? ¿Cómo puedes aprovechar al máximo esta etapa actual de tu vida (soltería, jubilación, etc.) para servir a otros y ayudarlos en la crianza de sus hijos? ¿Qué puedes hacer para servir en el ministerio infantil de tu iglesia? ¿Cómo puedes reflejar el carácter de Dios al ser una figura paterna para los niños sin padre en tu comunidad? ¿Cómo podrían estos asuntos influir en tus oraciones por tu iglesia y comunidad?
Practiquemos más con Lucas 2:1-21. Antes identificamos el propósito principal de Lucas, que es: “Dios envió a Jesús para nacer para que pudiera salvar a los humildes y reinar sobre ellos con bondad. Esto glorifica a Dios al máximo.”
La aplicación hacia dentro puede dar lugar a las preguntas siguientes:
- ¿Me considero una persona entre los humildes o entre los petulantes?
- ¿Estoy abierto a la corrección y a la salvación del Señor?
- ¿Cómo puedo dar más gloria a Dios cuando me salva de mis pecados y necedad?
- ¿Dónde siento el dolor de mi debilidad? Dónde estoy resistiendo la obra del Señor para cambiarme?
- ¿Quien puede ayudarme a ser más honesto acerca de mi necesidad de Cristo? ¿Cómo puedo invitar a esa persona a aconsejarme?
La aplicación hacia fuera nos lleva en una dirección diferente, pero igualmente importante.
- ¿Estoy proclamando fielmente a otros el mensaje de la salvación de Cristo?
- ¿Cómo puedo ser más efectivo al dirigir cada conversación hacia el poder salvador de Cristo para rescatar a los humildes?
- ¿Cómo puedo sazonar mi conversación con sal para mostrar dónde las personas confían en sí mismas y necesitan a Cristo?
- ¿Creo que el Señor puede salvar a cualquier persona?
- ¿Cómo puedo orar para que Dios salve a mi familia extendida? Mis vecinos? Mis colegas?
- ¿Por qué permanezco en silencio y valoro más mi propia gloria y comodidad que el glorioso rescate que Dios hizo a los pecadores?
Al estudiar la Biblia, recuerda considerar ambas direcciones de la aplicación: cómo puedes cambiar y cómo puedes ayudar a otros a cambiar. De esto dependen toda la Ley y los Profetas.






