This is a Spanish translation of a post from our archive. For the original post in English, please click the “Publicación original” link at the top of the post. For further explanation of why we’re posting articles in Spanish for a season, see this announcement.
————
Publicación original de Peter Krol, traducida por Sarah Oiler
————
El primer paso de nuestro método de estudiar la Biblia es la Observación. Sin embargo, antes de que hayamos empezado la carrera, la familiaridad ya está allí para hacernos la zancadilla. Cuando pensamos que sabemos algo, dejamos de prestar atención a ello.
Por ejemplo, ¿cuántos escalones hay en tu casa? ¿De qué color son los ojos de tu padre? ¿Cuál es el número de tu placa del carro? Nombra tres personas zurdas que conoces.
Como dice Sherlock Holmes al Dr. Watson en “Un escándalo en Bohemia,” “Ves, pero no observas.”
Déjame dar un ejemplo. Recientemente, enseñé sobre Génesis 31, el relato en el que Jacob se escapó de Labán sin decirle. Mi pensamiento inicial fue, “Sé qué pasa. ¿Por qué esta historia es tan larga y cómo voy a enseñarla?”
Así que, me sumergí más a fondo en el texto. Miré fijamente al texto y seguí leyéndolo una y otra vez. Cosas empezaron a destacar.
Por ejemplo, observé que cada dos versículos en Génesis 31:4-16 tiene una referencia a Dios. Hasta ahora, Jacob no ha mencionado a Dios muchísimo.
Luego observé que el narrador llama a Labán “arameo” (Génesis 31:20, 24). Es raro, porque el narrador solía llamarle “el hermano de la madre de Jacob” (por ejemplo, ve Génesis 29:10 que lo describe así 3 veces). Así que el narrador ya no considera que Labán sea una parte de la familia…
Entonces observé que Labán llama a Dios para ser testigo de su pacto (Génesis 31:53), pero ¿ves qué dios es? “El Dios de Abraham y el Dios de Najor, el Dios de sus padres, juzgue entre nosotros” (NVI). El Dios verdadero llamó a Abraham a salir de la casa (y de los dioses) de su padre (Génesis 12:1). Jacob sabe esto, pero Labán no lo pilla. Jacob jura por el Dios verdadero, el que temía su padre Isaac (Génesis 31:53).
Podría continuar. Mi propósito no es que haya una sola observación que sea la solución milagrosa para desentrañar un pasaje bíblico. Mejor, estoy sugiriendo que la forma de proceder es siempre continuar observando. Es necesario que estemos dispuestos a mirar fijamente un texto hasta que dejemos de simplemente ver y empecemos a observar.
Daré un ejemplo más–un ejemplo grande. Uno de los pasajes más famosos en toda la Biblia es 1 Corintios 13:1-13. Es el gran capítulo de amor. Estamos tan familiarizados con este pasaje que generalmente nos vamos del tema.
Léalo otra vez, un versículo a la vez, y pregúntate:“¿qué está diciendo aquí?” Observa con cuidado, y pienso que te darás cuenta de que no es ni romántico ni alentador. Realmente, es una reprimenda punzante que apunta a los que no saben cómo amar a su vecino.
No solamente veamos. Observemos.




